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klara en agosto

stefanie golisch

– de la piedra brotaba el color malva, luego improvisamente un celeste claro, sobre el que se posó un merlo cantor: así más o menos decía Klara y él la escuchaba encantado.
Era el 12 de agosto de 1905, un lindo día de verano; estaban sentados en un prado, ella llevaba el más blanco de todos sus vestidos blancos y él pensaba: piedra, malva, un vestido tan blanco, una mozuela tan joven, tanta vergüenza y una felicidad tan grande y aterradora -
¿Qué está cantando el merlo, Andreas? – preguntó ella al improviso - ¿Escuchas a ese merlo cantor, lo sientes?
Pero como él no contestaba, continuó ella: el merlo canta. Pero no para nosotros!! No para nosotros, de veras – y aún menos para ti: eres un cobarde, sólo eso, Andreas. Para que sepas!! Por ejemplo: ¿qué ves cuando miras a tu alrededor? ¿qué ves? ¿el verano, acaso?
El verano!! No me hagas reír!! Me estás aburriendo, háblame, por favor. ¿Acaso no nos han dejado solos para que hablemos los dos solos? ¿Para que tú puedas declararte? Entonces, dale!! Declárate!! Soy toda oídos, escucho lo que tienes que decirme -

En el prado los niños jugaban a sus juegos inocentes, y las niñas con sus lindos vestidos de color claro se entrenaban, visto que les estaba prohibido arrancarles las patas a los coleópteros o inflar a los sapos, en aquellas sutiles maldades que dan a la vida su sabor ambiguo, su irresistible atracción hacia el abismo. Jugaban a Madama Doré y eran siempre las niñas más gordas, las más feas las que se casaban primero y desde ese momento tenían que quedarse encogidas en el césped, cabeza gacha, mudas como ratones. Para ellas el juego terminaba rápido, pero aun así ninguna de ellas se rebelaba nunca. Soportaban casi indiferentes el hecho de ser mofadas y dejadas de lado, sudaban en sus vestidos y enaguas sin quejarse.
Tal vez lo habían aprendido de sus madres que, mientras tanto, bajo un enorme quitasol a rayas blancas y azules, se estaban volviendo histéricas, una tras otra. Que calor hacía!!
Era de veras insoportable!!
De vez en cuando una de ellas se desmayaba para luego reponerse gracias a ciertas sales. Era normal. Era algo pasajero. En un picnic, se sabe, no todo sale bien; por otro lado, se distraían un poco, perdiéndose en los últimos pelambres y, por lo tanto, en fin de cuentas valía la pena. Tonterías y estupideces.
Mientras las mujeres aludían a los infinitos matices del amor verdadero y falso, los hombres ancianos callaban o hablaban de política. Qué suerte que tenían ellos que en la vida habían llegado casi al final!! Pero entre los muchachos y las muchachas y entre las mujeres por los cuarenta mal casadas y sin amantes, la vida, aún en su plenitud, era encarada a espinas y palos, desplumada como se debe!!
Era, recordemos, una radiosa tarde de agosto y dos jóvenes, según los planes del tío Anton, tenían que juntarse por fin. Si todo hubiera marchado bien, el matrimonio habría podido celebrarse antes de fin de año. Klara finalmente se habría casado y él habría podido empezar, desde el principio, una nueva vida. –

Entonces, querido Andreas, siguió Klara, ¿dónde habíamos quedado? No me acuerdo, por lo demás, los objetos de nuestra conversación son completamente indiferentes, ¿no es así? He hablado de una piedra, del color malva, de un celeste claro y – de un merlo. Quería demostrarte respeto, un poco para consolarte, espero que tu agradezcas mi condescendencia. Habría podido hablarte también del negro más negro, por ejemplo: de una tela en la que no se ve nada más que el color negro!! ¿No me crees? Sin embargo, llegará el día, ni siquiera tan lejos, en que cuadros de ese tipo existan y el mundo aplaudirá a los artistas!! ¿Entiendes lo que quiero decir? ¿Entiendes, sí o no? Dios mío, que calor que hace, siento un calor indescribible!! No tienes idea de lo que me aprieta el corsé, esta moda es insoportable, pero si cierro los ojos me veo volar -
¿Quieres unirte a mí, desea mi futuro marido quitarse la chaqueta y tener la audacia de bailar con su adorada? Dime que soy tu adorada y que harías cualquier cosa por mí y que como me amas a mí no has amado nunca a nadie!! Oh, Andreas, no tienes idea de qué es lo que pasa cuando las palabras se enredan en la cabeza, cuando los hilos se enredan y se confunden sin esperanza, cuando ya no eres capaz de producir ni un solo pensamiento diferente, sin embargo, improvisamente, entiendes que por primera vez has logrado hacerle una mala pasada a la mentira. -
Todo tiene su precio, mi querido Andreas, deberías saberlo mejor que nadie: ¿no son tres años que trabajas en la oficina comercial de tu padre? El tío Anton dice: promete bien, este jovencito, promete muy bien!! ¿No quisieras, querido Andreas, en vez de ser un joven muy prometedor hundirte en el abismo con tu adorada Klara? ¿Quien ha dicho, quien ha osado decir que la piedra no se dignará nunca a florecer? Tonterías!!
La tierra, Andreas, escucha, la tierra negra se abre bajo nuestros pies, ahora, en este instante porque yo lo quiero, porque lo ordeno y tú vas conmigo al vientre de la tierra – o bien vuelves a la oficina de tu padre a despachar los asuntos más insignificantes del mundo!!
Decídete!!

Mira, allá, todavía los niños torturan a los sapos, los viejos charlan, las mujeres, una tras otra, se sienten sofocar, si sólo pudieran arrancarse esos vestidos que llevan.-

Pero ¿qué está diciendo tu Klara?!! Perdóname, querido, me había distraído!! Ahora, acordémonos: nos han dejado solos para que tú te declares. Entonces, hazlo!! Declárate!! Siento que el tío está perdiendo la paciencia. Nos mira, es obvio que tiene miedo por el resultado de sus atenciones. Me quiere, quiere liberarse de mí, quiere comenzar una nueva vida, no soporta más mis cuadros en casa, porque sabe que tengo razón!!
Piensa que un día, no hace mucho tiempo, me sorprendió en la cocina, mientras ayudaba a la cocinera. Estaba desplumando un pollo, un pollo al que recién le habían tirado el pescuezo. Todavía estaba caliente y cuando terminé de desplumarlo – la cocinera estaba muy satisfecha con mi trabajo – hundí la mano derecha en su vientre. Así, sentada, me encontró mi tío que había entrado a la cocina improvisamente. Y, querido Andreas, lo creas o no, no me regañó!! Me miró solamente, casi me hubiera sonreído: él tampoco, creo, vive como le gustaría vivir.
Por otro lado, es demasiado reservado para admitirlo y por esto le quiero más todavía. Pasa las noches solo en su biblioteca. No tiene amigos, prefiere la compañía de sus libros. Lee Maupassant. Anche Balzac, pero sobre todo Maupassant a quien encuentra el escritor más triste de todos. Cada año celebra el aniversario de la muerte de la tía con un concierto en el que él es el único espectador. No le guardo rencor por no haberme invitado nunca a acompañarlo, porque sé que él es así. Es un hombre al que le gusta observar a los demás desde lejos. Nunca me ha dicho que me quiere. Tiene miedo, entiendes, miedo de mí. –
Tú también me tienes miedo, Andreas, ¿no es cierto? ¿ Te asustarías si te contara que de noche, a veces sólo en camisa de dormir, salgo de la casa para abrazar a un árbol en el jardín? Una extraña costumbre ¿no es verdad? Me pregunto siempre si mi tío lo sabe, si me ha visto, por casualidad, en una noche de luna llena o si, incluso, se ha quedado allí a mirarme alguna vez. No lo sé, pero a menudo me imagino, mientras le ofrezco al árbol mis caricias más sentidas, que mi tío me mira escondido desde la ventana –

Tú callas, Andreas. Y tienes razón.
Podría decir que lo siento, pero no es así para nada. Has olvidado todas tus bellas palabras y las frases que querías deponer a mis pies para hacer de mí tu esposa, como se dice. Querías hacerme feliz, lo sé, pero ¿qué es la felicidad? ¿Es blanco sobre blanco y negro sobre negro o es negro sobre blanco? ¿Es unidad o diferencia? ¿Es un inocuo paisaje bajo el sol primaveral o es la eterna masacre ante los ojos indiferentes del Señor?
Mira como se divierten los niños!! Ahora se pegan con grandes bastones, mientras allá abajo, hacia el estanque, las niñas más gordas y feas todavía están agachadas en el prado, en silencio por la vergüenza de ser feas!! Divertido, ¿no te parece? Hace reír!! Pero, entiendo, en este momento no tienes ganas de reírte, claro!! Quisieras, en fin, deshacerte de tu propuesta, quisieras declararte como se debe, con todas esas bellas palabras escogidas en las que has pensado desde hace días. Es natural. Ahora, querido, soy toda oídos, habla y te escucharé. La respuesta ya la conoces!!

Así hablo Klara al mismo tiempo que su mirada se dirigió hacia los otros para enredarse finalmente en las patillas grises del tío, cuyos ojos oscuros, en ese mismo instante, se habían posado en la leve cavidad entre el cuello y el hombro de ella donde infinitas veces ya había encontrado su oscura paz. Ahora Klara sentía que Andreas estaba hablando, como desde lejos, un murmullo indistinguible llegaba hasta sus oídos, pero no hizo ningún esfuerzo por entender lo que decía. A un cierto punto, se hizo el silencio y, después de haber dejado pasar el tiempo justo, dijo sonriendo: Claro que quiero!! Acepto, con el más grande placer, ser tu esposa!! Ven, ahora vamos a llamar a mi tío!! Tiene que ser el primero en saberlo!! Se levantó de golpe, el hombro todavía le quemaba, corrió hacia el tío Anton, se le colgó del cuello y le susurró en una oreja: Ves, es cómo te había dicho yo, la piedra se digna a florecer cómo y cuándo le parece, la suerte está echada, la última pincelada ha sido dada, ahora, creo, podemos finalmente comenzar –

Traducido por A.M. Gabriela Bustamante Escobedo

Stefanie Golish nace en Alemania en 1961. Se titula (1987) y hace el curso de doctorado (1991) en letras en la Universidad de Hannover. Ha publicado en el ámbito de la crítica literaria monografías sobre Uwe Johnson (1994) e Ingeborg Bachmann (1997), y desde 1998 también cuentos y traducciones del italiano y del inglés ( Antonia Pozzi 2005, Charles Wright 2007, Gëzim Hajdari en curso, Cristina Campo en curso). Además ha publicado Vermeers Blau (cuento, 1998) y Pyrmont (cuento, 2006) y numerosos ensayos, cuentos y traducciones en revistas literarias en Alemania y Austria (“Neue Rundschau”, “Akzente”, “Sprache im technischen Zeitalter”, “Ostragehege”) En 2002 Premio literario Würth, desde 2007 es redactora del blog literario: www.lapoesiaelospirito.wordpress.com.

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Anno 5, Numero 22
December 2008

 

 

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