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un café en completa tranquilidad

Dentro de la luz de un sol potente, explosión de colores: en primer plano tela de todos colores se retorcían sobre cuerpos vigorosos de mujeres. Rostros de ébano por aquí y por allá, la cabeza envuelta en largos turbantes de miles formas, caminaban entre puestos de fruta y verdura; niños desnudos animaban con sus poses ese charloteo de colores. No escuchaba nada. A veces, me bastaba quedarme por algunos momentos dentro de esa luz exótica, dentro de ese mudo fresco 3X4 y, así, el ruido de platos que llegaba desde la cocina del comedor de Jimmy habría sido más soportable.
El ruido de platos, de tenedores se hizo más insistente, también las voces más movidas y caóticas; habían llegado también los de Lanerossi: son tantos y gritan como si estuvieran siempre entre medio de los telares ruidosos y mantienen ese tono incluso en el comedor y, entonces, divagar, ceder al cansancio o meterse dentro de la pared se vuelve difícil, muy difícil. Tanto así que ese sol potente termina por volverse signo frío y esos cuerpos negros, negros se alejan dejando en la pared sólo la huella de colores que se destiñen. Sólo un punto negro, negro. Negro. No, hoy no es para nada un bonito día. Hoy día me siento realmente negro.

“¿Han dicho que fue un acto terrorista?
La voz era la de Omar, el amigo argelino con el que me juntaba en el comedor para comer y conversar un poco. Con el dedo indicaba la foto publicada en el diario local de los restos de un accidente aéreo. El título del artículo con letras cubitales: PRECIPITA AVIÓN EN LINATE. 118 MUERTOS. Nunca había escuchado hablar a Omar tan correctamente italiano. Él prefería el francés, a veces el árabe. Me quedé muy sorprendido. Le contesté en árabe, casi con rabia:
“MA GALUSH SHKUN”.( )
“RUBBAMA BINLADEN”,( ) añadió Omar en árabe, casi para mimetizarse en mi voz. Ese nombre pareció retumbar en el comedor y, como un boca a boca, lo sentí volver sobre nosotros como una fuerte bofetada.
“DUI BSHUIA! MAZAL MAARFIN WALU”.( ) Y mientras susurraba a Omar, casi a escondidas, estas palabras, crecía dentro de mí el deseo de desaparecer, de encontrarme en otra parte. Allá entre los sacos de ají y las montañas de bananas (ají, bananas, ¡mah!) había un niño sentado sobre la tierra roja. Junto a él, una mujer, quizás su madre.
Pensé en mi mujer, llegada a Schio hacía un año atrás, y en mi hija de seis meses y en el hijo que estaba por nacer. Ella me había dicho asombrada – maldito ese 11 de septiembre – que muchas personas en Schio, por la calle, la miraban en modo diferente. Yo imaginaba esas miradas interrogativas, a veces sospechosas, sobre ella y sobre nuestra hija; yo conocía esas miradas.
Después de 10 años que se vive en un mismo lugar, a uno no se le escapa nada. Después del 11 de septiembre, algo había cambiado. “Pero ¿qué es esto del 11 de septiembre?”, me preguntaba. Por suerte que ella habla poco italiano y no entiende las preguntas: por lo menos así no tiene que responder. Pero para mí no es así. Se me acercaban y, tarde o temprano, la pregunta salía: “Tú que eres árabe o musulmán, ¿qué piensas de Bin Laden?”. Creo que a este punto, esta pregunta había superado numéricamente a todas las demás a las cuales un inmigrado tiene que responder: “¿Cómo te llamas? ¿Cuántos años tienes? ¿Desde hace cuanto tiempo que estás en Italia? Ahora para los recién llegados, se añadía automáticamente a la lista: “Tú que eres árabe o musulmán, ¿qué piensas de Bin Laden?.
La escena de la madre con el niño dibujada en la pared del comedor de JIMMI había sido cubierta por el cuerpo macizo de un obrero que se estaba acomodando lentamente en la mesa frente a la nuestra.
Volví a pensar en mi mujer, defendida por su ignorancia del italiano y, quizás, también por la crónica de estos días, entretenida como está por las telenovelas árabes. Quizás sea mejor así, menos problemas como sostienen mis compatriotas que, a menudo, fingen no conocer el italiano para no contestar.
Omar estaba muy preocupado y no lograba guardar silencio.
“Si no lo han dicho hasta ahora.... entonces, a lo mejor, no es terrorismo. ¿Te acuerdas? El 11 de septiembre lo habían dicho de inmediato.... acto terrorista… Bin Laden…. “.
Yo estaba irritado. Su preocupación empezaba a ser logorroica. No la soportaba. Me parecía que era necesario quedarse un poco callados. Añadí, casi como para hacer que se callara o para mostrarle mi silencio, mi angustiante silencio:
“Esta vez es diferente”.
Con esto quería decirle que el 11 de septiembre sí, acto terrorista, pero no aquí, lejos, en los Estados Unidos, y que yo nunca había estado en los Estados Unidos y que, quizás, ni siquiera esta gente que teníamos alrededor, ni siquiera Mario que amigablemente, tal vez sin saber lo que había pasado, de vez en cuando desde la mesa cercana nos invitaba diciéndonos en dialecto: “Ehi, talebanos, vengan después que nos vamos a tomar un café antes de volver a la trinchera”.
Esta vez era diferente. 118 muertos en Linate, en Milán, en Italia, cerca, cerca, allí había ido a buscar a mi mujer que llegaba de Casablanca, de allí yo había salido y llegado varias veces. “118 muertos….. podría tratarse de una pana mecánica”.
Omar parecía haber entendido mi angustia, parecía haber leído en mi pensamiento el peso de aquella noticia. 118 muertos. En Linate, Avión caído. Quizás acto terrorista. Musulmanes, árabes, terroristas, extremistas, talebanos, guerra, paz, justicia infinita. Y luego los arrestos en todo el mundo. En el mundo sí, pero no aquí en la provincia de Vicenza, en el mítico noreste, en Schio, donde se trabaja duro, incluso nosotros musulmanes, los árabes, los talebanos de turno. Pero aún así, recuerdo, alguien había encontrado el tiempo para escribir en los muros de Schio: “Árabes bastardos”. Pero, luego, había vuelto la calma, porque aquí se trabaja, y de nuevo estábamos todos juntos y todos solos a trabajar dentro de la grande máquina productiva del noreste que no se había detenido, se había sólo detenido un poco, pero después de nuevo todos al trabajo, había que estar al paso de los nuevos pedidos, y no había ni siquiera el tiempo para reflexionar, para resentirse, para odiar..... para amar.
Esta vez es diferente.
Hubiera preferido estar aquí solo. Temía tener que encontrarme aquí con mujer e hija y tener que esconderme, enfrentar, esquivar el eco de esa noticia que ya en mi mente cargada se volvía un huracán de miradas despiadadas, de odio o de resentimiento o de sospecha.
La gente a mi alrededor era tranquila, nada había cambiado, no había pasado nada: “Pero ¿como dejan a Del Piero en reserva?” “Cállate, talebano, que tú de fútbol no entiendes nada”,
La TV colgada del techo hablaba sola.
Omar, con la angustia en el corazón, también hablaba solo:
“Pero con todo el control que hay en los aeropuertos!!”.
Un poco corrido hacia el lado, ahora volvía a ver el dibujo en la pared, las mujeres, el sol, el niño. ¿Qué tenía entre las manos ese niño? No lograba ver, no lograba escuchar los ruidos de ese mercado: a lo mejor me habría salvado, nos habríamos salvado todos.
Se escuchaba solamente el griterío de los obreros al final del almuerzo y, luego, la música del telediario de las 13.00 y luego, la primera noticia:
“La hipótesis de un atentado …”
Es el fin, escapar, hundirse, volverse invisibles, venga, niño, abra la mano, abra la mano......
“…está excluida”
“La hipótesis del atentado terrorista está excluida”..
“La causa del accidente se debe al desperfecto de los radares, a la mala visibilidad a causa de la niebla”...
Una luz clara, uniforme, dulce se difunde alrededor.
“Radar, no marroquí”.
“Niebla, no argelino”.
“Mala visibilidad, no talebano”.
“La invisibilidad…”.
Miré a Omar en los ojos, miré a Mario en los ojos.
“Vengan, que les ofrezco un café”, les dije.
Con nosotros se sentó también Moreno, el capataz.
Nos gustamos el café con toda tranquilidad.

Traducido por: A. M. Gabriela Bustamante E.

Chaki Fouad nació en Brouj, Marruecos, en 1968. Al final de los años ochenta interrumpió sus estudios de Leyes en Casablanca para trasladarse a Italia. Ha trabajado en industrias textiles y mecánicas y, simultáneamente, ha desarrollado la actividad de mediador cultural en escuelas y en comunidades en la Provincia de Vicenza, donde residía. En el año 2004 decidió volverse a Marruecos.

(1) - Todavía no se sabe nada

(2) - A lo mejor Bin Laden

(3) - Baja la voz…… todavía no se sabe nada de preciso …

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Anno 2, Numero 11
March 2006

 

 

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