Ya no hay juventud Non si ha più età
cuando absurdidad y belleza
se conjugan en un confín de sangre
lamido por las bocas de mujeres perfumadas y perdidas.
Antes de partir te pedí que cegaras mis ojos,
que tomaras mi vista y que hicieras con ella pan
que redujeras el pan en migajas y que las esparcieras
en el campo de trigo a la sombra de la antigua casa.
Así los pajarillos atraídos por la comida,
se habrían acercado para picar las migas
y llevarlas hasta el cielo con su vuelo,
de modo que yo habría podido tener una vista amplia
y eterna del mundo del hombre y de la vida.
Pero tú me amabas y no me escuchaste,
tu beso ha sellado mi vista a mis ojos
para siempre y ahora cuando miro la vida
sólo veo lo que puedo ver mientras
la mirada busca en lo alto el vuelo de los pájaros.