Emergencia de relación que se hace palabra,
comunicación anhelada que se hace lenguaje y luego grito.
Un corazón que para abrirse revolotea sobre instrumentos eternamente mortales:
tales, los sonidos.
Las lenguas, misterio universal,
predispuestas para cada uno según su propio nacer
concedidas a los intrépidos tejedores de ligazones
seminadoras de dulzuras musicales, de pasiones seductoras, de secretos conceptuales
raptadas a cada uno en su morir
para siempre hermanas pendencieras si bien solidarias
de un único padre originadas:
el viaje
que conduce alma contra alma
hombre hacia hombre
corazón dentro corazón.
Emergencia de relación que se hace palabra,
comunicación anhelada que se hace lenguaje y luego grito.
Un corazón que para abrirse revolotea sobre instrumentos eternamente mortales:
tales, los sonidos.
Para ti, tejedor paciente
mi invitación:
diligente y curioso tu mundo
conduzca al encuentro prohibido.
Palabra no quede velada