Con gran
selectividad del oído la he
visto; estando en un lugar ciertos ruidos y no
otros. Ni siquiera una
ciudad cuece nada parecido: fuego
de vinagre de plástico en las piernas, es más,
una cosa sola con los tacos. OH!! Hay tanta
gente en la orquesta que existe; regenera fibra
sintética poniendo hacia arriba sus órganos sobre el
mundo quieta bestia y el tímpano de las orejas.
Eliminada
toda la carne junta como un baño
público, con sencillez horrenda más
de lo debido y platos de ondas radio. Hay que
tener paciencia: la tranquilidad nuestra es un
hecho celeste o anal, no hay diferencia ni arte
de por medio ni cultura en general. Ella parece
decir tengo miedo del diablo pero tengo que mirarlo, ir
a su casa para mostrarle el plástico, asustarlo
y devolverme. En un
baño - si eres valiente - puede estar
el cielo o una pequeña fiera con el don de la
luz entre las patas, scrisc scrisc hasta debajo
de la tierra, desde donde salen las patas de los árboles
del caucho.
Cristina Annino nace en Arezzo y vive en Roma. De 1968 es su primera antología poética Non lo dire, non posso crederci (No lo digas, no lo puedo creer) (Florencia,Tèchne), después de la cual ha publicado Ritratto di un amico paziente (Retrato de un amigo paciente) (Roma, Gabrieli 1977), Boiter (novela, Forlì, Forum 1979), Il cane dei miracoli (El perro de los milagros) (Foggia, Bastoni 1980), L'Udito Cronico (El Oído crónico) (en Nuovi Poeti italiani n.3, Turín, Einaudi 1984), La casa del Loco (Madrid, Ed.Libertarias 1987), Madrid (Corpo 10, Milán 1987), Toda la ciudad al teléfono (Sevilla, Ed. Arrayàn 1987), Gemello carnivoro (Mellizo carnívoro) (Faenza 2001), Macrolotto (en colaboración con el pintor Ronaldo Fiesoli, Prato 2002). Numerosas las antologías con las editoriales Garzanti, Einaudi, y las colaboraciones con revistas italianas y extranjeras.